La respiración es una de las funciones más importante del organismo, ya que sin ella no hay vida, pero al tratarse de una acción que se realiza de forma automática e inconsciente olvidamos su importancia. Respirar profundamente es una de las maneras más eficaces de mantenerse sano.

Cuando respiramos correctamente los pulmones logran recoger una cantidad elevada de oxigeno, pero en cambio, si la respiración es superficial –como ocurre en casos de estrés y ansiedad- , esa cantidad es insuficiente. Durante el sueño el cuerpo recupera su propio patrón de respiración, por eso es tan importante dormir las horas necesarias.

La respiración ayuda a conciliar mejor el sueño. Se ha demostrado que realizar varias respiraciones profundas cuando se está en la cama facilita el quedarse dormido, para ello basta con inspirar lentamente mientras se cuenta mentalmente hasta 7, se aguanta la respiración unos 4 segundos, y se suelta lentamente contando hasta 8. Es posible que al principio cueste conseguir ese ritmo lento, pero con un poco práctica resulta sencillo.

De la calidad de la respiración dependen las funciones vitales del organismo, y también la salud mental. Nuestra capacidad de resistencia a las enfermedades, incluso la fatiga o la depresión dependen de este gesto. Pero pocas personas son conscientes de que respirar es mucho más que aspirar el aire que nuestro cuerpo necesita para vivir; la respiración profunda nos permite mantenernos jóvenes, sanos y fuertes, y aumenta la confianza en nosotros mismos.

La hiperventilación (respiración acelerada) puede ser la causa de muchos problemas: asma, fatiga crónica, etc. Respirar correctamente logra aliviar migrañas y dolores de cabeza, ayuda a controlar el estrés, la tensión y la ansiedad, y ofrece a la mente la oportunidad de poder enfrentarse a una situación difícil.

Dependiendo de la frecuencia de la respiración podemos conseguir unos beneficios y otros: si es rápida y rítmica consigue aportarnos energía y lucidez; mientras que si es más pausada actúa sobre el estrés, la tensión o los problemas cardiovasculares.

Desde Ayuno y Salud aconsejamos que al menos una vez al día, tomarse un momento para relajarse. Sentarse en un lugar oscuro, libre de ruidos, sin ser interrumpido, cerrar los ojos y respirar lenta y profundamente durante al menos cinco minutos.