Un ayuno llevado a cabo en solitario puede resultar una experiencia con el propio cuerpo de lo más íntima y enriquecedora. Lo cierto es que ya sea por precipitación, por falta de medios o, simplemente por inexperiencia, una gran cantidad de los llamados ayunos personales acaban embarrancados al cabo de poco tiempo.

Aún peor son aquellos quienes sin ninguna experiencia, deciden poner en práctica un ayuno hídrico, a base de agua, por su cuenta. La incapacidad para leer los signos de alarma que nos puede mandar el organismo puede llevar a la persona a un desmayo, o una visita al hospital. Por eso es recomendable empezar con algún guía que, en un lugar preparado para tal fin, asista nuestro camino en este arte y lo convierta en una experiencia agradable.

Factores a tener en cuenta en un ayuno asistido:

  • Seguimiento profesional de expertos en ayuno terapéutico.
  • Acceso a personal sanitario que controla la evolución del ayuno.
  • Talleres, charlas y actividades sobre una vida saludable, nutrición, y hábitos alimenticios correctos.
  • Actividades físicas guiadas, que motivan la necesaria práctica de ejercicio que debe realizarse durante el proceso de ayuno.
  • Experiencia compartida con otro miembros del grupo que realizan el retiro.
  • Desconexión de la rutina y obligaciones diarias, y sensación de paz y tranquilidad en un entorno relajado.
  • Control sobre la sensación de hambre.

Factores a tener en cuenta en un ayuno personal:

  • Seguimiento del propio ayunador, imprescindible que cuente con experiencia previa.
  • Necesario desplazamiento a un centro médico para controlar la evolución.
  • Aprender sobre vida saludable dependerá del interés y voluntad del ayunador.
  • Actividades físicas en solitario, lo que requiere una motivación y constancia aún mayor.
  • Experiencia íntima en solitario.
  • Ayuno propenso a interrupciones, al realizarlo en el propio hogar, se acaban realizando las tareas del día a día.
  • Tentaciones al alcance, que dificulta el logro de los objetivos.

A falta de una gran experiencia en realizar ayunos, lo mejor es poder realizar un retiro en un centro especializado donde el ayunador se ve siempre acompañado durante su terapia. Donde se le diseña una dieta para antes y después del ayuno, y podrá compartir su experiencia con otros para hacerla más enriquecedora. Además de gozar de un chequeo médico donde monitorizar sus constantes vitales con frecuencia.

Otra de las ventajas que ofrecen este tipo de instalaciones es el alejamiento del estrés y de los entornos urbanos, favoreciendo la práctica del ayuno gracias al relax que se respira en los centros. Por otro lado, compartir las vivencias con otras personas ayuda a convertirlo en una experiencia holística, donde no sólo cambiamos físicamente, sino que nuestra mentalidad da un salto hacia una mayor calidad de vida.