La retención de líquidos, edema o hidropesía consiste en la acumulación anormal de líquido en los tejidos de nuestro cuerpo causando inflamación, pesadez, rigidez, dolor y tensión en la piel entre otros síntomas.

En la mayoría de los casos, esta retención se localiza en las extremidades, aunque también se puede producir en cara y abdomen.

No se considera una enfermedad grave pero las consecuencias de esta acumulación de líquidos bajo nuestra piel y dentro de los tejidos provocan innumerables efectos secundarios que afectan a nuestra vida diaria.

¿Como evitarla?

En primer lugar debemos conocer porqué se produce y saber, así, qué medidas tomar para evitar la acumulación no deseada de líquido. Actualmente son varias las causas de la hidropesía:

  • Por el mal funcionamiento de hígado, riñón o corazón. Es muy importante que nuestro médico o especialista nos diagnostique si nuestra retención de líquidos es provocada por una insuficiencia cardiaca, por problemas hepáticos o por una patología renal ya que son enfermedades muy graves y su tratamiento a tiempo puede evitarnos males mayores.
  • Por la ingesta de algunos medicamentos (anticonceptivos, sustitutivos hormonales, ibuprofeno, naproxeno, de control de la presión arterial, corticoides). Cuando se nos prescribe un medicamento nos indican que podemos sufrir algún efecto adverso, en algunos casos son leves pero en otros no lo son tanto. Cuando tras tomar un medicamento se sufre de hidropesía, se debe de informar al médico pues éste valorará su sustitución por otro más adecuado.
  • Por una nutrición inadecuada. Una dieta rica en sal, alimentos manufacturados, alcohol o grasas y pobre en nutrientes saludables como frutas y verduras puede causar retención de líquidos.
  • Por el sedentarismo. Pasar demasiadas horas sin moverse hace que no haya una buena circulación. Hay que realizar ejercicios que activen el movimiento en las zonas afectadas.
  • Por embarazo. Durante la gestación la mujer experimenta una serie de cambios hormonales que pueden derivar en la retención de líquidos, ésta se produce normalmente en el tercer trimestre y se recupera el funcionamiento normal a los pocos meses de dar a luz. Para minimizar su efecto se aconseja paseos diarios y una dieta saludable.
  • Por enfermedades inflamatorias. Las patologías como la artritis o la gota generan acumulación de sangre.
  • Por la menopausia. Al igual que por el embarazo, las causas de la retención de líquido durante esta etapa de la mujer son hormonales.

Como mejorar la retención de líquidos

Debemos acudir a nuestro médico para que nos indique en que caso nos encontramos y nos ayude a mejorar la retención que se produce en nuestro cuerpo. A parte de las medidas indicadas por nuestro médico podemos adquirir una serie de hábitos que ayudaran a mejorarla.

  • Realizar ejercicio moderado de forma rutinaria. Establecer una pauta diaria para ejercitar el cuerpo mejorará no solo la patología sino que también ayudará a regular los niveles de azúcar y colesterol y mejorará la circulación, la movilidad y la elasticidad. Actividades como la bicicleta o los paseos son ideales para activar la circulación y mejorar la hidropesía.
  • En el trabajo, hacer ejercicios que te permitan modificar la postura. Si trabajas sentado procura levantarte y moverte cinco minutos cada hora, y si tu tarea se realiza en pie descansa de vez en cuando con los pies en alto.
  • Aplicar frio en la zona ayuda a aliviar la inflamación y por el contrario el calor ejerce un efecto contraproducente, por lo que se aconseja evitar las duchas o baños demasiado calientes.
  • La dieta es fundamental, hay que evitar la sal, los alimentos ricos en sodio (snacks, embutidos, productos enlatados, derivados de la leche, alimentos cárnicos manufacturados), el alcohol y los alimentos grasos. La ingesta de alimentos ricos en potasio como el germen de trigo, la soja, la acelga o el plátano ayudan a la eliminación de líquidos. Tomar dos litros de agua diarios e incluir en la dieta alimentos naturalmente diuréticos como el tomate, la sandía, el limón o la alcachofa.
  • Evitar la ropa ajustada para ayudar a la circulación.
  • Ayudarnos de productos naturales como la árnica, una planta con propiedades antiinflamatorias y que aplicada en forma de gel (que podemos tener en la nevera para así obtener el beneficio añadido del frío) sobre la zona afectada mejora la circulación. El harpagofito es otra planta con efectos antiinflamatorios y analgésicos que se puede tomar en infusión o pastillas.

Tratamientos específicos

Existen varios tratamientos que pueden ayudar a mejorar los edemas:

  • La ultracavitación: es un método no invasivo que se utiliza para eliminar grasa y líquido retenido basándose en los ultrasonidos.
  • La radiofrecuencia. Es la aplicación de ondas electromagnéticas.
  • El drenaje linfático. Es un masaje que se realiza suavemente en las zonas afectadas y que estimula la circulación.
  • Es el uso de las plantas específicas para la eliminación de líquidos.
  • El ayuno terapéutipo para limpiar de toxinas el organismo lo que significa una mejora la circulación y la eliminación del tejido graso, entre otros beneficios.

La retención de líquidos es una enfermedad que puede estar originada por dispares causas y que una vez encontrado el origen y tratado adecuadamente puede encontrar una mejoría notable. Una dieta sana y equilibrada unido al ejercicio y al diagnostico adecuado nos ayudarán a evitarla.