Una tercera parte del tiempo que vivimos lo dedicamos a dormir. Esta afirmación es suficiente para valorar la importancia de un buen descanso y es que la falta del mismo provoca serios problemas de salud.

Mientras dormimos, el organismo se regenera física y psíquicamente, aumentamos las defensas y sentimos mayor bienestar entre otros beneficios. Por el contrario, no dormir lo suficiente provoca envejecimiento prematuro, y también puede ser la causa de una mal procesamiento de la glucosa, lo que favorece un aumento de peso.

El insomnio es el trastorno del sueño más habitual, llegando a afectar a 3 de cada 10 personas, con el consiguiente deterioro de la salud. Los que lo padecen tienen el doble de posibilidades de sufrir depresión, ansiedad, hipertensión, traumatismos y enfermedades crónicas, sin olvidar de que es el responsable de la mitad de los accidentes de tráfico y laborales, y muchos de los accidentes domésticos.

Tensiones emocionales como el estrés, una mala noticia, problemas en el trabajo, la pérdida de un ser querido… son las principales causas del insomnio.

La inmensa mayoría de los casos de insomnio u otros trastornos del sueño tienen fácil solución si se adoptan unos hábitos adecuados a la hora de dormir:

  • Eliminar por completo el estrés, para evitar acumular tensiones, y llevar un del ritmo de vida más tranquilo.
  • Establecer un horario fijo para irse a dormir y para levantarse, tanto para los días festivos como los laborales.
  • Tener un ambiente agradable en el que dormir: sin ruidos, sin luz y con una temperatura de 18ºC.
  • No hay que permanecer mucho tiempo en la cama si se está despierto. En caso de que cueste conciliar el sueño es mejor levantarse y volver a la cama cuando se tengan ganas de dormir.
  • Eliminar el alcohol, la cafeína, la teína, el tabaco y otros excitantes, sobretodo las horas previas de irse a dormir.
  • No hacer siestas de más de 20 minutos.
  • Las cenas deberán ser ligeras, y no irse a la cama con el estómago lleno, pues debe transcurrir un mínimo de dos horas después de haber cenado.
  • No realizar ejercicio físico antes de dormir.
  • Realizar alguna actividad tranquila como leer o escuchar música.
  • Dedicar unos minutos a la relajación.
  • Una vez en la cama es recomendable hacer varias respiraciones profundas (7-4-8): inspirar lentamente contando mentalmente hasta 7, mantener el aire mientras se cuenta mentalmente hasta 4, y soltarlo despacio contando hasta 8. Son tiempos aproximados, la idea es respirar muy lentamente concentrándose únicamente en la respiración.

El ritmo de vida actual hace que la mayoría duerma menos horas de las necesarias, y aunque no hay un número de horas establecidas, se debería dormir lo suficiente para estar descansado y con vitalidad. Además, tan importante es la cantidad de horas de descanso como la calidad de las mismas, ya que estar ocho horas en la cama no siempre es sinónimo de tener un buen descanso. Si durante el día, estás de mal humor, con dificultad para concentrarte, agotado, con decaimiento, sueño… es señal de que la calidad del sueño no es buena o el descanso ha sido insuficiente.