Antes de empezar un programa de ayuno, indistintamente de la duración del mismo, conviene preparar el metabolismo unos días antes con una dieta hipo calórica en la que no se consumen más de 600 calorías.

Durante esta fase de per-ayuno, se eliminan gran cantidad de líquidos, como sucede en los días de ayuno terapéutico. Por ese motivo, este tipo de dietas puede ser también conveniente realizarla de vez en cuando, sin necesidad de realizar un ayuno a posteriori.

 

La alimentación en una dieta pre-ayuno debe basarse principalmente en:

  • Hidratos de carbono procedentes de cereales como el arroz o la avena.
  • Vitaminas y minerales de frutas y verduras.
  • Eliminar por completo la ingesta de grasas.
  • Reducir notablemente el consumos de proteínas producentes de carnes.
  • Eliminar la sal y los azúcares industriales.

Cabe decir que es importante que las dietas, deben de estar establecidas por un nutricionista, y si es experto en temas de ayuno terapéutico pues mucho mejor.

Para compensar esa pérdida de líquidos es importante la ingesta abundante de agua, y líquidos como las infusiones o los zumos naturales.

Y si se notan molestias como dolores de cabeza o debilidad es conveniente consultar al nutricionista que aconsejara que medidas o modificaciones hay que aplicar en la dieta de pre-ayuno.

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