Contar con un sistema inmunitario fuerte es fundamental para estar sanos, ya que es el mecanismo de defensa que protege al cuerpo de las enfermedades, al ser capaz de luchar contra los agentes infecciosos que las provocan.

Se ha comprobado que el sistema inmunitario mejora con la práctica del ayuno. Y no solamente gracias a la restricción de alimentos sólidos, sino que también ayuda en gran medida el hecho de estar de “retiro”. Durante ese tiempo apartado de la rutina y del estilo de vida habitual, el nivel de estrés desciende notablemente, el descanso aumenta y los ritmos se tornan más calmados, lo cual beneficia a un estado de recuperación del organismo y del sistema inmunitario.

Obviamente, con el ayuno se eliminan toxinas y sustancias nocivas, que se han ido acumulando día a día y que sobrecargan el organismo. La eliminación de esas sustancias tóxicas redunda en el sistema inmunitario.

Las personas con reacciones alérgicas, que también se considera una alteración o respuesta exagerada del sistema inmunitario, ven como con el ayuno, se produce una mejora tras la limpieza interior de todos los alérgenos acumulados en su organismo, lo que ayuda a la regeneración del sistema inmunitario.

En general, realizar un programa de ayuno al menos una vez al año, mejora notablemente las funciones del sistema inmunitario, gracias al efecto de limpieza y depuración que tiene lugar en el organismo.