El sistema inmunitario y el intestino están estrechamente relacionados, y muchos problemas de salud derivan de un intestino castigado o poco cuidado.

Actualmente no se le otorga ninguna importancia, ignorando lo sensible que es el intestino a nuestro estilo de vida. A la vista está que cuando rompemos la rutina por estrés, viajes, cambios de residencia, o de alimentación… nuestro intestino lo nota produciéndose alteraciones en las evacuaciones: diarreas y estreñimientos, entre otras, y que a su vez nos repercute en nuestro estado (mal humor, nerviosismo, incomodidad, pesadez, cansancio, etc.).

Muchas personas están tan habituadas a las alteraciones de sus evacuaciones (diarreas o estreñimientos) que no se detienen a pensar que es una disfunción y que ese no es el estado normal del organismo.

Se ha demostrado que existe una gran influencia psicológica sobre la motilidad del colon, es decir, que nuestro estado de ánimo influye en los movimientos naturales del intestino grueso, encargado de facilitar la evacuación de heces. Así los estados de ira, el enfado, el resentimiento aumentan el ritmo de movimiento de las ondas de propulsión del colon, mientras a que la depresión y el desanimo las disminuyen.

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