Los problemas de salud, un exceso de peso, el estrés, el tabaco, el alcohol… son algunos de los motivos que invitan a realizar un retiro de ayuno terapéutico. Pero si después de hacer una limpieza interior, estar unos días en calma y de recuentro con uno mismo, distanciándose de los vicios nocivos que nos hacen enfermar, si después se vuelve a los mismos hábitos alimenticios y de estilo de vida, el programa de ayuno y todo el esfuerzo invertido no habrá servido de mucho.

Lo idóneo es aprovechar la ocasión para lograr un cambio efectivo y permanente:

  • Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día.
  • Aumentar las grasas saludables (frutos secos, aceites prensados en frío, semillas…)
  • Eliminar las grasas saturadas.
  • Ingerir productos integrales y alimentos ricos en fibra (cereales completos, legumbres, verduras, frutas…)
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras.
  • Eliminar o reducir los productos refinados y conservas.
  • Reducir el consumo de sal.
  • Disminuir el consumo de carne y embutidos.
  • Eliminar el consumo de alcohol.
  • Dejar de fumar.
  • Hacer ejercicio de forma regular varias veces a la semana.
  • Caminar cada día.
  • Realizar técnicas de relajación y/o de meditación.
  • Aprender a respirar y a no vivir de forma acelerada.

Con todos estos nuevos hábitos establecidos, la calidad de vida mejorará notablemente. Y alcanzarlos después de haber realizado un programa de ayuno terapéutico o una dieta desintoxicante resulta mucho más fácil y efectivo.

Si además deseas un programa nutricional realizado a la medida, que tenga en cuenta tus necesidades y tu ritmo de vida y constitución, nuestro nutricionista te elaborará un estudio. Solicita información sin compromiso.

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