Tras un periodo de ayuno terapéutico o depurativo, el retorno a una alimentación normal se debe realizar sin prisas y de forma gradualmente. Al igual que sucede con la introducción al ayuno, la interrupción del mismo también requiere un ambiente de tranquilidad.

Durante la vuelta a la alimentación, la digestión y el metabolismo pasan de la alimentación interior, a la exterior, por lo que se debería tener en cuenta lo siguiente:

  • Masticar bien los alimentos, para facilitar el proceso de digestión.
  • Beber abundante cantidad de líquido, sin superar los 2 ó 3 litros diarios.
  • La dieta de reconstitución debe ser rica en fibra para mejorar la movilidad intestinal.
  • Aumentar gradualmente la cantidad de calorías.
  • Ingerir hidratos de carbono, que son más fáciles de digerir, y aumentar paulatinamente la cantidad de grasas y proteínas.
  • Evitar un ritmo de vida agitado y estresante.

En este periodo de vuelta a la alimentación sólida se debería aprovechar para establecer cambios de hábitos de consumo. Apostar por una alimentación completa y sana, con un alto porcentaje en productos frescos, suficiente cantidad de fibra y cereales integrales, aceite vegetal prensado en frío, y sobretodo eliminar la grasa animal e ingerir solo unos 50 gr diarios de proteína.

Hay que tener en cuenta que las personas con el estómago y el intestino delicado deberán realizar la vuelta a la alimentación de una forma aún más lenta e ingiriendo alimentos más suaves y tolerantes.

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