Los masajes cráneo-faciales están indicados para aquellas personas que sufran de dolencias a nivel del troco superior ya que es una técnica que trabaja el cráneo, la zona del cuello y del escote.

Para obtener el mayor beneficio, el terapeuta, suele mezclar varias técnicas de masaje (chino, tailandés…) y acupresión así como aromaterapia, musicoterapia o cromoterapia.

Es un masaje de ejecución lenta e intensidad suave que consigue una relajación tanto a nivel físico como espiritual.

Actualmente vivimos con un ritmo vertiginoso, nuestro día a día está lleno de prisas y estrés. Pasamos muchas horas trabajando, estudiando… nuestros músculos del cuello se cargan generando dolores cervicales y migrañas. Tenemos la cabeza llena de tareas y obligaciones que nos van desgastando a todos los niveles. Con este masaje se consigue oxigenar nuestra mente, liberar el estrés y aumentar la capacidad de concentración.

Acupresión. Durante el masaje el especialista ejerce una ligera presión en puntos muy destacados de nuestro cuello, cráneo y rostro, puntos que al estimularse, se desbloquean para permitir una mejor circulación de la energía y del torrente sanguíneo. En el cráneo se provoca una disminución de la tensión craneal, en el se rostro activa y se descongestiona la musculación facial y en el cuello se libera la tensión muscular.

Aromaterapia. Durante el masaje el terapeuta utiliza cremas y aceites esenciales que consiguen potenciar el efecto beneficioso de la terapia gracias a las esencias que emanan. El especialista utiliza una u otra esencia en función de lo que se quiera lograr (relax, descontracturar, etc.)

Musicoterapia. Escuchar música a lo largo de la sesión consigue un mayor nivel de relajación, nuestro cuerpo y mente conecta con el ritmo de la música aumentando la concentración y regulando la respiración. Se suele optar por melodías tranquilas que nos evoquen la naturaleza.

Cromoterapia. Es una técnica que consiste en usar los colores del espectro de la luz del sol para aliviar dolencias tanto físicas como emocionales, además de estimular aspectos de nuestra personalidad que necesitamos potenciar. Por ejemplo, en casos de decaimiento o apatía se recomienda el rojo por su poder estimulante, en cambio si lo que queremos es el efecto contrario, lo mejor es utilizar una luz en tonos violeta.

El masaje cráneo-facial consigue aportar relajación y serenidad a nuestra vida. Durante su ejecución nuestra mente se evade de las obligaciones y nuestro cuerpo se libera de tensiones. Tras la terapia somos capaces de afrontar nuestra vida con más fuerza y perspectiva. Someternos a esta técnica de manera periódica conseguirá disminuir patologías tan comunes como migrañas, cefaleas, insomnio o tensión muscular de cuello y hombros.