Contar con un sistema inmunitario fuerte es fundamental para estar sanos, ya que es el mecanismo de defensa que protege al cuerpo de las enfermedades. Este, es capaz de luchar contra los agentes infecciosos que provocan las enfermedades, manteniendo tu salud. ¡Continúa leyendo y descubre como el sistema inmunológico mejora gracias al ayuno!

Se ha comprobado que el sistema inmunitario mejora con la práctica del ayuno. Y no solamente gracias a la restricción de alimentos sólidos, sino que también ayuda en gran medida el hecho de estar de “retiro”. Durante este tiempo apartado de la rutina y del estilo de vida habitual, el nivel de estrés desciende notablemente. Por lo cual, el descanso aumenta y los ritmos se tornan más calmados.

Esto proporciona un estado de recuperación en el organismo y el sistema inmunológico. Obviamente, con el ayuno se eliminan toxinas y sustancias nocivas, que se han ido acumulando día a día y que sobrecargan el organismo. La eliminación de esas sustancias tóxicas redunda en el sistema inmunitario.

Las personas con reacciones alérgicas -que también se considera una alteración o respuesta exagerada del sistema inmunitario- ven como con el ayuno, se producen mejoras. Esto ocurre tras la limpieza interior de todos los alérgenos acumulados en su organismo, lo que ayuda a la regeneración del sistema inmunitario.

En general, realizar un programa de ayuno al menos una vez al año, mejora notablemente las funciones del sistema inmunitario. Un proceso que ocurre en tu cuerpo, gracias al efecto de limpieza y depuración que tiene lugar en el organismo.

ayuno aumenta las defensas

¿Cuál es el sistema inmunitario?

El sistema inmunitario, sistema inmunológico o sistema inmune, es un mecanismo que contiene una red de órganos, células y tejidos. Este sistema y las sustancias que producen los órganos del mismo, están encargadas de ayudar a tu cuerpo a combatir enfermedades e infecciones. A través de una serie de reacciones organizadas, tu organismo se defiende y te protege de patógenos ajenos al cuerpo.

En algunos casos cuando las personas tienen una buena salud, mantienen un sistema inmunitario fuerte. Esto le permite diferenciar entre los tejidos que provienen de tu cuerpo y entre aquellos que invaden tu organismo, por ejemplo, enfermedades, virus, infecciones y bacterias. De esta manera, tu organismo tendrá la posibilidad de hacerle frente a cualquier agente extraño que ingrese a tu organismo.

En el caso de aquellas personas que tienen problemas de salud, su sistema inmunológico no funcionará correctamente. Por ende, no podrán defenderse de manera adecuada de aquellos patógenos que quieren dañar tu organismo. Es en este punto, que se presentan enfermedades autoinmunes, o alguna otra patología que pone en riesgo tu salud.

¿Cuál es la función del sistema inmunológico?

La función del sistema inmunitario es combatir agentes extraños que entran a tu organismo para dañarlo o alojarse en él. Un ejemplo es la gripe, que es un virus que entra por la nariz, o una bacteria que puede entrar por la sangre debido a alguna herida. Al ser detectado por tu sistema inmunológico, este trabaja para eliminarlo, son estos agentes tóxicos los llamados antígenos.

Tu organismo empieza actuar con las células macrófagos, estas se encuentran circulando por tu sangre y los tejidos de tu cuerpo atentas a cualquier antígeno. Al detectar tus células macrófagos, el antígeno lo encapsulan, y lo capturan dentro de la célula. Durante este proceso, y gracias a las enzimas de los macrófagos, se busca destruir el antígeno.

Este proceso se realiza en trozos pequeños que se llaman péptidos antigénicos. Lo cual, muchas veces con tan solo este proceso se logra eliminar la amenaza. Sin embargo, en algunos casos, otras sustancias y células de tu sistema inmune se involucran para lograr eliminar la amenaza. Es importante destacar, que antes de que se involucren otras células, los péptidos antigénicos se unen en una molécula.

Cuando están dentro del macrófago, se convierten en la molécula antígenos de leucocitos humanos, también conocida como HLA. Dicha molécula, en unión con el péptido -que ahora se conoce como complejo antigénico- se libera de la célula de macrófago. Ahora el complejo péptico antígeno HLA, es capaz de interactuar con las células que se llaman linfocitos T.

Pues estas, se encuentran ya en la superficie del macrófago. A su vez, las células linfocitos T, son capaces de alertar a otros linfocitos de clase B, para que estos también ayuden en la producción de anticuerpos. De esta manera, los anticuerpos creados, son liberados en la circulación sanguínea. Entonces, se encargan de encontrar y unir antígenos para que los agentes nocivos no se multipliquen.

Así se logra combatir y prevenir las enfermedades. El paso final que realiza tu sistema inmunológico, es que libera la célula fagocito. Esta es la encargada de eliminar y remover por completo el antígeno de tu organismo.

Tipos de inmunidad del sistema inmunológico

El sistema inmunológico o inmunitario funciona de acuerdo a sus tipos. El sistema inmunitario natural, el sistema inmunológico pasivo y el sistema inmunitario adquirido. Todos tienen la función y objetivo de proteger tu organismo a toda costa de agentes tóxicos.

El sistema inmunitario natural o innato

El sistema inmunitario natural, innato o inespecífico, viene de nacimiento con cada persona. Este constituye de componentes de defensa propios de la química de la vida. Este es común en la mayoría de los seres vivos, en algunos puede presentarse en mayor medida y en otros en menor medida. Inclusive, podrás encontrarlo en unicelulares y formas simples de vida.

Estos cuentan con la misma capacidad de combatir contra agentes extraños, gracias a las sustancias que segregan proteínas y enzimas defensivas.

Sistema inmunitario pasivo

Este tipo de sistema solo cumple una función temporal, ya que proviene de otra fuente que no es tu propio organismo. Un ejemplo de este, es durante la lactancia, ya que la madre le transmite a su bebe, anticuerpos para defenderse.

Sistema inmunológico adquirido, adaptativo o activa

El sistema inmunitario adaptativo, adquirido o activo, es parte exclusiva de los seres vivos más complejos, como lo vertebrados por ejemplo. Está compuesto por células de mayor complejidad, las cuales, tienen la función de la limpieza y la defensa del organismo. Estas están completamente especializadas y diseñadas para cumplir dichas funciones.

Su nombre de adquirido o adaptativo, proviene de que este tipo de sistema inmunitario, se adapta y tiene una especie de memoria. Dicha memoria celular, se encarga de almacenar información de agentes nocivos con los que ya haya combatido con anterioridad. Esto con el objetivo de reconocerlos si vuelven a aparecer y estudiar la mejor manera de combatirlos en el futuro.

Es este detalle lo que ayuda al buen funcionamiento al aplicar una vacuna, ya que toma los microbios atenuados para alimentar su memoria. De esta manera, no necesitara sufrir dicha enfermedad para saber cómo combatirla.

sistema inmunológico

¿Cuáles son los órganos del sistema inmunitario?

El sistema inmunitario o inmunológico no solo se compone de órganos, también está compuesto por tejidos del sistema linfático y glóbulos blancos. La función principal de estos, es producir y mandar linfocitos, que son un tipo de leucocitos encargados de atacar los antígenos. Muchos de ellos, también tienen la capacidad de reconocer y ordenar en el torrente sanguíneo que los linfocitos combatan los antígenos.

Entre los principales glóbulos blancos debes conocer:

Los linfocitos uno de los principales glóbulos blancos del sistema inmunitario

Son aquellos que se encargan de detectar y reconocer los agentes extraños. Asimismo, tienen la capacidad de aprender y guardar la información de los mismos en la memoria inmunológica. Esto con el objetivo de reconocerlos si estos antígenos regresan a tu organismo.

Los fagocitos

Estos se encargan de combatir los agentes extraños. Es decir, que fagocitan o encapsulan en su interior a los agentes extraños. Esto con el objetivo de expulsarlos del organismo dentro de ellos. De manera que, se logren eliminar de tu organismo por medio de las heces, orina, los mocos u otras secreciones corporales.

Los órganos y tejidos que debes conocer de tu sistema inmunitario son los siguientes:

Los bultitos del tejido linfático

El tejido linfático se encuentra disperso en diferentes zonas por todo tu cuerpo, que se encargan de atrapar antígenos y llevarlos hasta los linfocitos. Esto ocurre para que los linfocitos reaccionen con una respuesta inmunológica. Entre los tejidos linfáticos a lo largo de tu tracto intestinal, están incluidos, la adenoides y las amígdalas, las cuales, están ubicadas detrás de tu nariz y garganta.

Además, se encuentra en la apéndice, la cual está unida al intestino grueso, siendo un órgano pequeño. En el sistema respiratorio, también podrás encontrar zonas correspondientes al tejido linfático.

La médula ósea

Este es un tejido blando, el cual, puedes encontrar ubicado dentro de tus huesos. Es aquí donde se forman todas las células que tienes en la sangre, esto también incluye a los linfocitos. La médula ósea, es la encargada de producir las células T y linfocitos denominados células B.

El timo, un órgano indispensable en el sistema inmunitario

Este órgano es pequeño y se encuentra detrás del esternón, en la parte superior del pecho. Es aquí, donde crecen y se maduran durante la infancia los tipos de linfocitos células T. Al llegar a la adultez, tus células T maduras, pueden dividirse con el objetivo de formar, los nuevas células T.

El bazo

Este órgano se encuentra ubicado en la parte superior izquierda de tu abdomen, detrás del estómago, es del tamaño de un puño. Este tiene leucocitos, que reconocen a los antígenos que son recogidos a través de la sangre.

Los ganglios linfáticos

Estos son órganos de tamaño pequeño y forma redonda, que se encargan de filtrar las bacterias, desechos y toxinas que contienen leucocitos para combatir infecciones. Los ganglios linfáticos tienen una función primordial para reconocer y desechar estas sustancias nocivas. Asimismo, son los encargados de señalarle a tu organismo, si debe empezarse una respuesta inmunitaria.

En otras partes del cuerpo como las axilas, el cuello y la ingle, también podrás encontrar ganglios linfáticos. Estos tejidos linfáticos alrededor de tu cuerpo, se encargan de controlar la sangre y la linfa para lograr reconocer agentes externos nocivos. Los cuales, podrían necesitar acciones inmediatas por parte de tu sistema inmunitario.

Los vasos linfáticos

Estos tienen la función de recoger los residuos de las proteínas, celulares, de bacterias y virus, los cuales se expulsan por los vasos sanguíneos. Este líquido de desechos lleva por nombre linfa, y se transporta por los vasos linfáticos, para ingresar a los ganglios linfáticos. Al igual que con los vasos sanguíneos como las venas y las arterias, puedes encontrar vasos linfáticos por todo el cuerpo.

¿Puede el sistema inmunológico combatir el coronavirus?

Cuando tu organismo se ve afectado por un patógeno, tu sistema inmunitario empieza a defenderse en primera línea con la respuesta innata. Como lo mencionamos anteriormente, esta suele ser bastante efectiva para eliminar agentes nocivos. Esta se encarga de aumentar el flujo de sangre hacia la zona atacada, por lo cual, la zona afectada se pone caliente y roja.

Por otro lado, la respuesta adaptativa es lo próximo que se activa en tu organismo, esta cumple con la función de producir anticuerpos. Dichos anticuerpos, cuentan con la capacidad de eliminar y destruir células infectadas y microorganismos determinados. La respuesta adaptativa suele durar unos días para su llegada, es por ello, que la respuesta adaptativa se encuentra en la primera línea.

Aunque la respuesta adaptativa contiene una memoria inmunológica como explicamos anteriormente, esta debería guardar los datos del coronavirus. Pero al ser un virus nuevo con distintas variantes, es difícil precisar si será efectiva la información recolectada. Por lo tanto, en caso de que se presente nuevamente el patógeno, se desconoce qué tan efectiva pueda ser la respuesta del sistema inmunitario.

Como ya sabes, ambas respuestas trabajan en conjunto, como todo el sistema inmunológico, para lograr combatir y expulsar el virus. De esta manera, se garantiza que la respuesta llegue exactamente al punto que tu organismo lo requiere y lo necesita. Por otro lado, se recomienda fortalecer tu sistema inmunitario para que se prevenga la afección del coronavirus y seas menos vulnerable a otros patógenos.

Llevar una dieta saludable, variada, balanceada y equilibrada, que cuente con todos los grupos de alimentos y que la acompañes con ejercicios y actividades físicas, además, contar con buen nivel de hidratación, y tener un buen descanso, reparador y el tiempo necesario son claves para mantener tu sistema inmunitario saludable.

Recuerda no consumir tabaco y disminuir el consumo de alcohol. Mantener una sana salud mental, sin estrés ni ansiedad también son puntos importantes para tener una buena salud de tu sistema inmunológico.

¿Cómo el ayuno intermitente aumenta defensas?

Realizar un programa de ayuno intermitente, tiene como beneficio fortalecer tu sistema inmunitario. Lo cual ayuda a reforzar la primera línea de defensa de tu organismo. Pues durante el proceso de ayuno, se activa la autofagia, un mecanismo que funciona como especie de protector que cuida las células. De manera que, gracias a la autofagia, tu organismo tiene la oportunidad de limpiarse y regenerarse.

Es decir, este elimina las células dañadas, y se encarga de crear otras nuevas que sean más sanas. Gracias a la renovación celular que ofrece este proceso, se reduce el riesgo de envejecimiento celular y de tu cuerpo. Por lo cual, luego del proceso de ayuno intermitente, tus células se rejuvenecen y recuperan el equilibrio fisiológico.

Por ende, son más fuertes y resistentes, lo cual crea un efecto  protector contra enfermedades, infecciones y hasta el cáncer. Esto quiere decir, que se crean nuevos glóbulos blancos, los cuales son capaces de defender y prevenir patógenos con mayor éxito gracias al programa de ayuno. Por ello, uno de los beneficios principales del ayuno intermitente en mejorar tu sistema inmunitario.

fortalecer el sistema inmunológico

Efectos del ayuno en el organismo

Uno de los principales efectos del ayuno en tu organismo, es que actúa en tu sistema inmunológico. Este reduce el estrés oxidativo, por lo cual, los radicales libres se reducen en tus células. Además, te ayuda a reducir el síndrome metabólico, pues ayuda a mejorar tu metabolismo, convirtiéndolo en más fuerte y saludable.

Gracias a que gradualmente te ayuda a adoptar mejores hábitos de vida, beneficia directamente a tu sistema inmunitario haciéndolo más fuerte. Por otro lado, mejora tus nivele de energía y te ayuda a bajar de peso. Esto ocasiona que tanto tu metabolismo como tu organismo, funcionen de manera óptima. Pues al eliminar los desechos de tu cuerpo, limpiarlo y depurarlo, este logra desempañarse mejor.

Eso sin contar que lograrás absorber mejor los nutrientes que te ofrecen los alimentos, gracias al descanso digestivo durante el proceso. Este acelera la eliminación de toxinas nocivas para la salud desintoxicando tu cuerpo.

Mantener un sistema inmunitario, sano y saludable es recomendable, sobre todo por estos tiempos que corren. Realizar un ayuno intermitente, ayuda a mejorar tus hábitos alimenticios. Además, potencia la respuesta de tu sistema inmunológico ante agentes externos que pretenden dañar tu organismo.

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